
Diagnóstico de su situación financiera y jurídica.
Estrategia de negociación con acreedores.
Representación en el proceso de insolvencia.
Acompañamiento hasta la decisión sobre el acuerdo de pago.
Reorganización de sus activos y pasivos: qué conservar, qué liquidar y en qué orden.
Prioridades financieras definidas, para saber qué se paga primero y con qué.
Recomendaciones para proteger sus ingresos futuros y los bienes que necesita para trabajar.
Una estructura patrimonial ordenada, que no vuelva a exponerlo a lo mismo.
Riesgo de pérdida de bienes esenciales.
Acoso y presión constante de acreedores.
Falta de un plan viable para salir de deudas.
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